Quiénes somos
Varmint Wine nació en 2016 en una nave rehabilitada del casco antiguo de Logroño, a pocos metros de la Calle del Laurel. Somos cuatro personas: dos en viñedo, una en bodega y una que se ocupa de las visitas y de que las cosas se cuenten sin adornos. Trabajamos con parcelas de Garnacha, Maturana tinta y Tempranillo blanco repartidas entre La Rioja Alta y la Sonsierra, casi todas de menos de una hectárea y con rendimientos bajos. No compramos uva fuera y no corregimos los mostos con productos enológicos más allá de lo imprescindible. Lo que aparece en esta página no es un catálogo: es el relato de cómo hemos llegado hasta aquí, qué aprendimos de las añadas que salieron mal y por qué seguimos fermentando en barro, en ánfora y en barrica usada según lo que pida cada depósito.
Somos un equipo pequeño que trabaja en La Rioja con parcelas viejas y variedades que casi nadie quiere vinificar. No buscamos volumen ni vinos redondos: nos interesan las fermentaciones cortas, los mostos que arrancan solos y las decisiones que se toman en bodega cuando algo no sale como estaba previsto.
Empezamos recuperando una hilera suelta de Garnacha gris en Valdechueca y hoy seguimos con la misma lógica: poca intervención, recipientes de barro y ánfora, y una idea clara de que el terroir se explica mejor con hechos que con discursos. Cada añada se anota en cuadernos de vendimia que luego compartimos sin edulcorar.
Hablamos de lo que hacemos con la misma franqueza con la que anotamos una parada de fermentación. Sin promesas grandilocuentes: contamos añadas, parcelas y resultados, también cuando el resultado no era el esperado.
Depósitos de barro y ánfora para lotes que rara vez superan los mil litros.
Maturana tinta, Tempranillo blanco y Garnacha gris vinificadas por separado.
Pisado a pie, crianza en cerámica y vendimias que se deciden en el campo.
No abrimos una bodega para repetir lo que ya se hace bien en La Rioja. La abrimos porque había parcelas viejas sin dueño claro, variedades que nadie vendimiaba y una forma de trabajar el vino que se estaba perdiendo entre depósitos de acero y correcciones de laboratorio.
Varmint Wine nació en 2019, cuando alquilamos una nave pequeña en las afueras de Logroño y empezamos a comprar uva de dos parcelas de Garnacha vieja que llevaban años vendiéndose a granel. La idea era sencilla y algo incómoda: fermentar en barro, no corregir la acidez, no filtrar y aceptar que cada añada saldría distinta. Lo que empezó como un experimento de una sola vendimia se convirtió en un método de trabajo.
Cada parcela impone sus límites: suelos pobres, rendimientos bajos, maduraciones irregulares. No forzamos el mosto para igualar añadas. Anotamos lo que pasa y lo dejamos en la botella.
Volvemos a las tinajas de barro y a las levaduras indígenas porque nos dan resultados que nos interesan, no porque sean antiguas. Si un método no funciona en nuestra nave, lo decimos y lo cambiamos.
El efecto para quien nos sigue es concreto: vinos que saben a un lugar y a un año determinado, con sus defectos y sus aciertos. Quien compra una botella de Varmint sabe que la próxima añada no será idéntica, y eso forma parte de lo que ofrecemos. También significa que podemos explicar cada decisión, desde la vendimia hasta el embotellado, sin esconder nada detrás de una etiqueta.
No publicamos catálogos ni notas de prensa. Cada pocas semanas enviamos un correo con lo que está pasando de verdad en la bodega: una fermentación que se atasca, una parcela que decidimos no vendimiar, el resultado de una cata comparativa entre ánfora y barrica. Son textos cortos, escritos por quien está metido en la nave, no por un departamento de marketing.
Si te interesa cómo trabajamos las variedades minoritarias o quieres saber cuándo abrimos las puertas para una visita, este es el canal más directo. Sin ruido y sin promesas que no podamos sostener con la cosecha del año.
Un envío cada tres o cuatro semanas. Puedes darte de baja cuando quieras con un solo clic.
Varmint Wine no trabaja sola. Detrás de cada añada hay viticultores que cuidan parcelas viejas, un taller de cerámica que nos cuece las tinajas, una cooperativa de Logroño que nos presta su laboratorio para analizar mostos y varios restaurantes de la calle del Laurel que sirven nuestros vinos por copa. También colaboramos con grupos de investigación agraria que estudian la recuperación de variedades minoritarias en La Rioja Alta.
Estas alianzas no son acuerdos de patrocinio. Son relaciones de trabajo que se renuevan cada vendimia, con conversaciones largas sobre maduración, acidez y fechas de recolección. Cuando una añada no convence a ambas partes, no se embotella.
Viticultores
Familias de Valdechueca y San Asensio
Cuidan las parcelas viejas de Garnacha y Maturana tinta que vendimiamos por separado.
Alfarería
Taller de cerámica de Navarrete
Cuece las ánforas y tinajas de barro donde fermentan nuestros mostos sin aditivos.
Laboratorio
Cooperativa agraria de Logroño
Analiza acidez y evolución de fermentaciones espontáneas durante toda la vendimia.
Restauración
Tabernas del casco antiguo
Sirven nuestras botellas por copa y nos devuelven notas de cata de clientes cada temporada.
Investigación
Grupo agronómico riojano
Estudia el comportamiento de variedades minoritarias en suelos calizos de la comarca.
Distribución
Pequeñas tiendas de vino natural
Llevan nuestras producciones limitadas a Bilbao, Zaragoza y Madrid sin intermediarios.